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¡Conexión exitosa!
La intensidad de una época en plena conexión.
Mariana Alcántara Lozano.
Conexión exitosa fue un artículo que publiqué en 2012 en la Revista “El volcán Insurgente”, más de 10 de años después con la sabia perspectiva que otorga el tiempo, una mirada distinta y nuevos datos, decido retomar el tema con información actualizada, y la emoción de hacer una revisión sobre lo que en aquella época resultaba un fenómeno mundial la “tecnología de los afectos” y que en la actualidad vivimos con normalidad. Lo que tiene en sus manos el lector es un texto que busca analizar las transformaciones sociales debido al uso de las tecnologías en la última década mediante el análisis comparativo entre 2012 y 2025.
Palabras clave: Internet, Redes sociales, Tecnología, Afectos, Conectividad.
En los últimos 20 años el internet ha adquirido una importancia creciente en la vida social de los individuos y en la forma que tienen de relacionarse afectivamente, hasta la fecha sigue transformando los modos tradicionales de socialización y participación, no para reemplazarlos, sino para generar nuevas posibilidades que permiten a los individuos estar en contacto, superar las barreras impuestas por el tiempo, la distancia y la soledad.
Lo curioso es que dichas barreras no son las únicas razones de nuestra elección para transitar en el mundo virtual, aquella nostalgia de saber del otro y mantener “amores de lejos” se perdió en la memoria de las cartas y del telégrafo, hoy en día es a través del internet donde se busca hacer una vida encontrando nichos tecnológicos para socializar.
El Foro Económico Mundial reveló que desde el 2008 existe un incremento del 82% en el tiempo destinado a las redes sociales como Facebook, MySpace y Twitter (“Jóvenes asiduos a las redes sociales”: 2011). Estudios recientes según un estudio de Global Web Index para el segundo trimestre del 2022, los usuarios a nivel global pasan 6 horas y 43 minutos en línea a través de una computadora, teléfono móvil o tableta y las proyecciones para 2023 estimaban que las personas pasarían hasta 9 horas diarias en línea, de las cuales al menos el 30% es destinado para interacciones en redes sociales, 60% del tiempo desde su teléfono móvil.
Todo indica que los únicos momentos de desconexión que tiene un individuo promedio son los que destina para dormir, asearse y otros menesteres, pues todo lo demás puede hacerse simultáneamente en dos realidades.
El crecimiento interanual de 178 millones de nuevos usuarios promovió la penetración a nivel mundial de Internet hasta alcanzar un 63.1 %. De hecho, su punto más álgido en términos de conexión se daría en 2020 durante la pandemia en dónde el uso de internet y la interacción en redes sociales se volvió fundamental para sobre llevar el encierro y mantener contacto con un mundo que de forma intempestiva estaba cambiando debido a un virus que imponía nuevas reglas de distancia corporal.
El internet se convirtió en un mundo completamente habitable para las mentes, la clave que explica su éxito frente a la realidad cara a cara es la posibilidad de hacernos visibles en un mundo que genera presencia y deja huella, es decir, brinda una especie de poder a partir de la visibilidad social dado que lo que no se ve en los medios o no se sube a la red no existe. En el fondo la socialización es también una batalla contra la soledad, es la posibilidad de formar relaciones afectivas a través de una identidad nueva que asegura inclusión y visibilidad en las redes sociales, en un mundo que habitan las mentes, pero no los cuerpos, lo cual parecería impensable pues la presencia del cuerpo es fundamental para lograr lazos entre los individuos, pero con la llegada de la tecnología y la nueva realidad virtual esa inclusión y visibilidad se han hecho posibles.
Según el sondeo de Euro RSCG Worldwide en 2010, una agencia de mercadotecnia estadounidense, más del 34% de los encuestados aseveran que es posible tener una relación romántica, erótica o coquetear por internet; el 50% mencionó conocer a alguien que ha comenzado una relación por internet y el 26% reveló que las imágenes en internet han influido en cómo piensan sobre el sexo. Trece años después se multiplicaron las Apps de citas y según el Statista Research Department con el mayor porcentaje de usuarios en México en 2023 se posicionan las siguientes Tinder con 72,7%, Bumble 68,2%, Grindr 13,6%, Badoo 11,4%. El mismo instituto entre 2019 y 2020 lanzó la pregunta de ¿Por qué descargar una app de citas? La mayoría de los usuarios mexicanos indican que la razón principal para descargar este tipo de aplicaciones es para buscar una relación formal, otros indican que quieren tener encuentros sexuales casuales. Adicionalmente, los mismos encuestados indicaron que quieren parejas que tengan intereses en común o que sean físicamente atractivos.
De hecho, a finales de febrero de 2020 cuando México detectó los primeros casos de COVID-19 en su territorio; la situación de salud pública llevó a muchos mexicanos a restringir su movimiento y con ello la posibilidad de salir a citas. No obstante, durante la semana del 28 al 4 de mayo de 2020 hubo un repunte de descargas de apps de ligue y para 2025 las apps de citas se triplicaron. Durante ese periodo de tiempo ocurrieron casi el 7 y 10% de descargas orgánicas e inorgánicas de estas aplicaciones, respectivamente, dándole aún mayor popularidad a estas aplicaciones y a la ausencia del cuerpo como base primordial para establecer relaciones de índole sexual o amorosa.
Por otro lado, en retrospectiva diez años antes y sin el factor de la pandemia en la ecuación un estudio de la Universidad de Columbia revelaba que las prostitutas se mudaban a Facebook para ofrecer sus servicios, de manera que el 83% de las mujeres dedicadas a la prostitución contaban con un perfil para conseguir clientes y afirmaron tener mucho más autonomía y éxito en su trabajo porque los encuentros pueden ser vía internet o cara a cara (“Sexo servidoras se mudan a Facebook” :2010). A su vez, la Academia Americana de Abogados Matrimoniales reveló que el 80% de las pruebas de infidelidad que se presentan actualmente son muestras de interacción de los acusados generadas a través de las redes sociales (“Facebook causa uno de cada 5 divorcios en EU” :2011).
Para 2017 un estudio publicado por Cyber Psychology and Behaviour Journal, desde que Facebook existe, 28 millones de divorcios en el mundo se han presentado por el uso de esta plataforma. En el caso de nuestro país INEGI detalló que en México los divorcios aumentaban un 71 %, pasando de 86 mil en 2010, a 147 mil en 2017. En 2020 según la gaceta Oficial de la UNAM, la cifra disminuyó a 28 debido a la pandemia por la Covid-19, pero en 2021 se volvieron a incrementar y ocurrieron 33 divorcios por cada 100 matrimonios.
Todos estos datos nos permitían reconocer que la construcción de un mundo digital, en el cual transitábamos sin la presencia del cuerpo y por medio de conexiones exitosas era posible y constituye, al parecer hasta la fecha, una elección que los individuos toman gracias a la posibilidad que brindan estos espacios para las relaciones afectivas derivando de ello que la manera en que se pueden representar, podemos afirmar que estas modalidades de
construcción de un mundo digital se convertían en tecnologías de los afectos, basta pensar en algunos de los casos en 2025 que existen de personas que contrajeron matrimonio con la IA. Se reconoce una revolución con el uso de las redes sociales, hay una tendencia de los individuos en buscar en las redes sociales información acerca de sus posibles parejas.
Antes otorgábamos tiempo en conocer a una persona, ahora recibimos mucha información en los perfiles, sus gustos, hobbies, círculo de amigos, sin embargo, también existen los perfiles falsos y el robo de identidad que va al alza como fenómeno y que hace bastante inseguro tomar como verdadero todo lo que pasa en las redes sociales. Lo que hace sumamente peligrosos estos espacios es el banco de información que se guarda en ella, información que puede usarse para llevar a cabo un secuestro, extorsionar, mandar publicidad o simplemente reencontrar un viejo amigo o presentar la mejor imagen de nuestra vida, lo cual parece ser una de las razones más contundentes de los usuarios para utilizar las redes sociales, construir una identidad que en la realidad muchas veces no coincide.
La construcción de los individuos a partir de plataformas tecnológicas nos permite representarnos en el ciberespacio y, más interesante aún, recrear identidades que parecen detonar los deseos de los individuos manifiestas en las tecnologías de los afectos pero que están conectadas y se hacen visibles en los espacios virtuales. Estos espacios deben examinarse como un conjunto de prácticas discursivas con sus propias normas y convenciones que transforman las categorías y valores establecidos de la realidad cara a cara, es decir, se pueden encontrar fácilmente categorías reconocibles en la realidad virtual que apuntan a la construcción de sociedades que generan una identidad en conjunto y responden a la geografía, la nacionalidad, las tradiciones; locales y culturales que la fincan. Es indispensable comenzar a describir dichas identidades porque, aunque encontramos similitudes en el tránsito de las dos realidades, es innegable que la identidad digital genera retos por su constante transformación, su reciente aparición y la forma como los individuos se adaptan a ella. Al respecto el Dr. Doueihi menciona que “La identidad digital es fundamentalmente polifónica: permite pues, una multiplicidad y una diversidad que seguirán siendo un desafío y se resistirán a un control absolutista, pese a los esfuerzos por normalizarlas y perfilarlas” (2010: 27). Es decir, esta dimensión polifónica de la identidad digital tiene la capacidad de implantar diversas especificidades dentro de una cultura digital
que está en constante construcción y que relativiza y atenúa su tendencia universalista, ya que el impacto de la tecnología en la sociedad no puede abordarse de manera generalizada. Si la realidad virtual se ve construida con similitudes a la realidad cara a cara y aporta nuevas posibilidades en su edificación, es claro que el fenómeno también funciona a la inversa: la realidad virtual genera transformaciones en la realidad cara a cara, existiendo una retroalimentación que encuentra distintas formas de manifestarse en cada grupo de la sociedad y de manera individual. En ella la esfera afectiva no es la excepción dado que se construye articulada en todos los niveles desde lo subjetivo, político, cultural, jurídico.
Otro autor que habla de una perspectiva similar ante lo heterogéneo de las nuevas tecnologías es Daniel H. Cabrera; en su escrito “Las nuevas tecnologías como significaciones imaginarias” plantea a las significaciones imaginarias como un conjunto heterogéneo que refiere a diversos constituyentes y niveles, procedentes de un modo particular de lo imaginario, entendido este a partir de la “teoría de la institución imaginaria de la sociedad” de Castoriadis (1995:35) que pretende abordar las significaciones como instituciones de la sociedad, es decir, entiende a las nuevas tecnologías como significaciones instituidas que materializan el imaginario de la sociedad actual.
Las nuevas tecnologías crean una representación de la realidad, pero abren un sinfín de posibilidades para los usuarios que transitan en el ciberespacio, el tránsito por la realidad virtual se convierte para la sociedad y los sujetos en una especie de matriz que recrea una estructuración de las representaciones sociales, y en esta representación social también se encuentran el trabajo y la economía, muchos empleos migraron o se crearon nuevos con ayuda de la tecnología.
Como ejemplo a lo antes mencionado, podríamos pensar en los repartidores de Didi, UBER, Rappid, que se volvieron más necesarios que nunca durante la pandemia, abriendo así un espacio laboral que no existía y que por lo tanto represento nuevos desafíos en materia de derechos laborales y de configuración de una nueva clase de trabajadores mediados por aplicaciones tecnológicas, en donde no tienen seguridad de ningún tipo y se ven enfrentados a la precariedad laboral. En una entrevista para el periódico El Economista el director de Políticas Públicas de Uber México expresó lo siguiente: “Lamentablemente este modelo no está pensado para tener empleados. Imaginemos que tres empresas absorben 500,000
personas, eso es absolutamente inviable. Imagina una industria que asume cargas y un costo de seguridad social para una persona que se conecta una hora al mes”, expresa Nicolás Sánchez, director de Políticas Públicas de Uber México. El directivo se refiere a los costos laborales que representaría reconocer legalmente a repartidores y conductores por aplicación como trabajadores subordinados. Lo cual contrasta un poco con las cifras de este año ya que más de 200,000 personas que trabajan como choferes o repartidores en Uber obtuvieron en conjunto ingresos por 33,000 millones de pesos en México el año pasado según Sergio Guerrero, líder de la Unión Nacional de Trabajadores por Aplicación (UNTA). En el periódico El Economista en marzo de 2023. Está declaración no sorprende en lo absoluto ya que responde a las maniobras que utiliza el modelo neoliberal para generar riquezas mediante la explotación y la nula responsabilidad social, para eso utilizan el concepto de esperar una “solución innovadora”. En palabras del periodista Gerardo Hérnández “La solución innovadora de una seguridad social sin asumirse como empleador sigue la misma línea: no reconocer una relación subordinada con los repartidores y conductores, aunque se hagan aportaciones a la seguridad social como cualquier otro empleador.” Aunque en 2025 se registraron algunos cambios favor del trabajador¹, sin embargo, existen las mismas deudas históricas y desigualdades sociales, solo que migran a la red, haciendo de este territorio un lugar mucho menos idílico y más complejo de lo que se cree.
La pregunta más frecuente es si en algún momento de soledad, la necesidad de visibilidad y el ímpetu por estar conectados tecno afectivamente nos motivará a emigrar a la red para habitar en tierras prometidas de tiempo completo. La realidad virtual nos ha permitido establecer comunicación con un sinfín de personas, provocando la aceptación y la propensión de los individuos para manifestar sus afectos por medio de las redes y establecer relaciones de distintos tipos, pero también nos ha convertido en navegantes solitarios pues las mentes son las que viajan al mundo de la virtualidad y nuestros cuerpos quedan varados en puertos que buscan zarpar a conexiones exitosas que nos permitan permanecer en contacto, cuerpos que por momentos se ausentan como barcos sin tripulación, aunque convivan en el mismo puerto. Por el momento, vislumbremos cómo poco a poco las transformaciones en nuestras relaciones afectivas modifican la realidad cara a cara estableciendo conexiones exitosas. Conexiones que tal vez en los próximos años se develaran con intensidades inimaginables, seguramente con el corazón en la mente, y el cuerpo en reposo, en espera de caricias que recuerden que la vida está afuera, en eso que llamábamos realidad.
Nota
¹ La nueva ley laboral para repartidores y choferes de aplicaciones en México, que entró en vigor el 22 de junio de 2025, establece un marco legal específico para estos trabajadores. La reforma incluye derechos como la seguridad social, la protección ante accidentes y el reparto de utilidades, así como nuevas obligaciones para las empresas. Los repartidores y conductores que generen ingresos mensuales iguales o superiores al salario mínimo tendrán acceso pleno al IMSS, mientras que quienes ganen menos serán considerados trabajadores independientes, pero contarán con protección contra accidentes. Además, los trabajadores que acumulen más de 288 horas de trabajo efectivas al año podrán recibir reparto de utilidades.
Referencias bibliográficas
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Mariana Alcántara Lozano
Mariana Alcántara Lozano es Lic. En Humanidades con especialidad en Historia del Arte por la Universidad de las Américas Puebla, realizó una Maestría en Estética y Artes en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla con, Beca Conacyt. Tiene una especialidad en Poblaciones afrodescendientes en México y América Latina, por la Coordinación Nacional de Antropología e Historia (2018), un Certificado en Estudios Afrolatinoamericanos en el ALARI (Afro Latin American Research Institute) por la Universidad de Harvard. Es maestra en el Instituto de Estudios Escénicos de Oaxaca; y continua como investigadora y escritora de forma independiente, con publicaciones como: “De azúcar memoria y esclavitud” Revista nexos UDLAP 2018 “Perros de Baldío” editorial Letras Negras 2023, Silverio el lagarto editorial Palabra Herida 2024, París bajo una pequeña Nube, actualmente es Directora de la galería de Fotografía documental Canela Fina en Oaxaca de Juárez
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