El cuerpo rebelde ante el propio cuerpo, resignificando nuestros cuerpos ante la mutilación por cáncer

Sercho TreMon

La rebeldía puede ejercerse en y desde la familia, al Estado y sus instituciones, a los cánones de belleza, entre otras. La rebeldía se ve manifestada en las conductas y expresiones, así como en el discurso y las prácticas de cada una, cada uno y cada une. Sin embargo, ante nuestro cuerpo se puede ser rebelde, por ejemplo, desde el contacto con él, entendiéndole, cuidándole, pero más importante aún, validándole, reconfortándole y resignificándole. Esto se puede observar desde una situación tan crítica como la mutilación, que forma parte del tratamiento contra el cáncer. En este sentido hacerle frente es un acto de rebeldía, valentía y, sobre todo de amor. Gracias al Psicoanálisis, podremos obtener un espacio para fortalecer esa rebeldía que permita conectar con nuestro cuerpo y resignificar nuestro cuerpo que es resguardo, frontera y en pie no sólo de lucha, sino de evolución ante el porvenir. El propósito de este ensayo es exponer brevemente qué es el cáncer, algunas estadísticas, la utilidad del psicoanálisis ante los procesos oncológicos y, sobre todo, reflexionar acerca del resignificado que le damos a nuestro cuerpo ante la mutilación. 

Palabras clave: Cuerpo, rebeldía, cáncer, identidad, mutilación. 

El cáncer según Martínez (2018) es un mal que ha acompañado a la humanidad desde sus albores; sin embargo, en la época reciente, su frecuencia ha aumentado muy por encima de lo observado en tiempos pasados; por otro lado, en nuestro país en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía ([INEGI], 2024) tan sólo en el 2022 se registraron 847 716 defunciones en el país, pero de las cuales el 10.6% (89 574) se debió a tumores malignos, en pocas palabras, es la tercera causa de muerte a nivel nacional tanto para hombres como para mujeres. 

Por otro lado, es válida la pregunta, ¿qué es el cáncer? Pues bien, para la Organización Mundial de la Salud ([OMS], 2022) es la multiplicación rápida de células anormales que se extienden más allá de sus límites habituales y pueden invadir partes adyacentes del cuerpo o propagarse a otros órganos, en un proceso que se denomina metástasis. La extensión de las metástasis es la principal causa de muerte por la enfermedad. 

En este sentido, Silva (2012) considera que el impacto de un diagnóstico de cáncer puede tener diferentes matices según sus características individuales, pero por lo general incluye un cambio a nivel social, emocional, físico y conductual. 

Por otro lado, desde el psicoanálisis, se resalta lo siguiente: 
Independientemente de la gravedad de la enfermedad y del tratamiento a indicar en el paciente oncológico, están presentes múltiples angustias, entre ellas, angustias de tipo narcisistas como la caída del pelo, el adelgazamiento, el subir de peso, el cambio de color de la piel y la angustia a la mutilación corporal. (Sotelo, 2014, p 33). 

Aquí hago una pausa en el diálogo de los autores e instituciones, para puntualizar unas cosas, en primer lugar, el impacto del diagnóstico es una mala noticia, que sin duda afecta a cada une, pues el cáncer es una enfermedad grave y que puede ocasionar la muerte; es importante notar que es una posibilidad, no un hecho. En segundo lugar, dicha posibilidad dependerá de que tan avanzado esté el desarrollo del cáncer, de las zonas invadidas por la metástasis, así como de las opciones de tratamiento que sugiera el oncólogo u oncocirujano, sin embargo, no debemos dejar de notar la posición que cada paciente adquiere ante el tratamiento de esta enfermedad, el proceso de la noticia, apoyo social, familiar, amistades, en el trabajo, pareja e incluso por redes de apoyo especiales como grupos de oncoayuda, psicooncólogo o el psicoanalista. 

Continuando con el diálogo de autores, en lo que respecta a la expresión de nuestros sentimientos o pensamientos en general es importante considerar lo que: 

Pocas veces hablamos con otros diciendo la verdad y, en general, esto sucede bajo el efecto del alcohol o de la cólera. No estamos acostumbrados, por lo tanto, a formular algo doloroso o amargo frente a otras personas. (Krassoievitch, 2006, p 34). 

Con base en lo que comenta Krassoievitch y relacionando el cáncer con el psicoanálisis, Martínez (2018) comenta que: 

El psicoanálisis interviene, para otorgar al paciente la posibilidad de ser escuchado, de contener la angustia originada por la incertidumbre, de encontrar palabras para lo indecible, de historizar lo acontecido, de conferirle algún sentido para colocarse en otra posición frente a la enfermedad y de abrirse, así, nuevos caminos. 

Me tomé el tiempo de poner en contexto todo esto, para poder redactar, el por qué un paciente que vive con cáncer posee un cuerpo rebelde, me explicaré entonces. 

Si consideramos que el cáncer es el crecimiento desordenado y anormal de células, entonces podríamos hablar de que unas células se han rebelado ante el propio cuerpo, ante el orden natural de las cosas dictado por nuestro ADN, en pocas palabras, rompieron un orden establecido genéticamente y en un acto de rebeldía desde nuestra consciencia y en apego a nuestra conservación, acudiríamos al médico ante la sospecha de dolor y malestar, lo que podría llevar a una serie de estudios para dar con el diagnóstico y de recibirla, es decir, de tener un resultado positivo de cáncer, implicaría un riesgo tangible y por tanto real de morir. 

Durante el tratamiento para combatir el cáncer, el paciente puede ser sometido a algunas intervenciones quirúrgicas, es decir a cirugía, ya sea para eliminar tumores, tejido afectado o invadido, la totalidad o fragmentos de nuestros órganos, incluso partes del cuerpo, en este sentido, no será lo mismo que sea removido un órgano como por ejemplo una parte del hígado, una parte del estómago a que sea retirado un testículo o una mama, lo que sin duda generaría una afectación a la persona, pues es evidenciar la mutilación, me refiero a que si se retira un órgano quedará la cicatriz y posiblemente se sienta en el metabolismo o alimentación, pero en el caso de testículos y mamas, ya sea uno o ambos, tendrá un impacto diferente, pues podrían estar en juego el significado de nuestra masculinidad, feminidad, nuestro autoconcepto, autovaloración y nuestro estado de ánimo. 

Asumir que es necesario operarnos para remover el tumor, aceptar la quimioterapia, radioterapia o algún otro tratamiento médico para hacer frente a estas células rebeldes, como las he llamado es, digamos, una contraofensiva, es una respuesta a esa rebeldía, es la respuesta no sólo de conservación, sino una prueba de amor a nosotres y en apego a nuestra propia historia, en la que se ve atravesado e inmerso nuestro cuerpo ante la posibilidad de morir, de sufrir. Este afrontamiento que iniciaremos no sólo desde y para el cuerpo, sino como un reclamo ante el porvenir, pues es reclamar nuestra existencia, aunque esto suponga que la mutilación o desprendimiento de una parte de nuestro cuerpo visible o no a nuestros ojos, será consciente o inconscientemente aceptar, que eso de lo que me desprendo es parte de mí. 

Pero sin duda, este proceso puede ser definitorio para lo que será nuestra vida a partir de ese desprendimiento y nos encaminará queramos o no a un resignificado de nuestra imagen corporal, cosa que puede llevarnos a reflexionar, acudir a terapia psicológica, psicoanalítica, psicooncológica, redefinir nuestro proyecto de vida e incluso a hacer cambios radicales, pues a veces el cáncer genera una revolución no sólo que implica nuestro cuerpo, sino nuestra vida. 

Daré un ejemplo de esto con mi propia historia, después de que me retiraron el testículo izquierdo, aparte de continuar con mi psicoterapia, acudí con una psicooncóloga, en ambos espacios hablé de mi autoestima, de mi autoconcepto, autocuidado y de mi plan de vida. Por otro lado, a raíz del cáncer hablo de esto con naturalizad, desarrollé una infografía para fomentar la autoexploración en los testículos, he retomado andar en bicicleta, viajar, cuidar detenidamente mis plantas, así como cuidar de mí. 

Por último, regresando al título que atañe a este ensayo, el significado que podemos darle a esta mutilación, dependerá, en suma, de lo que ha representado este contacto con y desde nuestro cuerpo ante un desafío tan grande y ominoso como lo es el cáncer, como también del acompañamiento familiar, de amistades, pareja, de profesionistas de salud mental, etc. ese significado adquirirá una esencia muy dinámica dependiendo del progreso del abordaje médico, pero también de nosotres, que desde la chispa de nuestra propia revolución y rebeldía, será trasladarla al terreno de nuestro cuerpo, decantando en cierto tiempo en el resignificado que tendrá después de esa mutilación y en apego al compromiso ante el porvenir de una ilusión, el mañana.

Fuentes consultadas

Krassoievitch, M. (2006). La técnica en el método psicoanalítico de Erich Fromm. DEMAC. 

Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2 de febrero de 2024). Estadísticas a propósito del día mundial contra el cáncer. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2024/EAP_CANCER24.pdf  

Martínez, S. C. (01 de octubre, 2018). El Psicoanálisis frente al cáncer. Blog Eleia. https://www.centroeleia.edu.mx/blog/el-psicoanalisis-frente-al-cancer/ 

Organización Mundial de la Salud. (3 de febrero de 2022). Cáncer. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/cancer

Silva, G. (2012, septiembre). Depresión y cáncer: una perspectiva psicoanalítica. SPM. https://spm.mx/2018/depresion-y-cancer-una-perspectiva-psicoanalitica/ 

Sotelo, M. C. (2014). La angustia de Damocles: Contribuciones al trabajo de la angustia de recaída en pacientes con cáncer a través de la psicoterapia breve de orientación psicoanalítica a propósito de un caso clínico. [Tesis de maestría, Universidad de Chile]. https://repositorio.uchile.cl/handle/2250/135611. 

Sercho TreMon

Soy Sergio Trejo Mondragón, egresado de la FES Zaragoza, carrera de Psicología, actualmente en la Maestría en Psicoanálisis por el IMPAC, con estudios en primeros auxilios psicológicos, contención en crisis, prevención de suicidio, mindfulness, terapias de tercera generación y un sobreviviente de cáncer de testículo. 

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