Lo que podría ser: diseño, imaginación y límites para la construcción de futuros.

Yultzi Pérez

 

Resumen

El ensayo expone que pese a que el diseño no puede controlar ni garantizar el futuro, es una herramienta activa para crear los cimientos de un futuro colectivo. La imaginación, permite al diseño anticipar simbólicamente posibilidades dentro de límites ambientales, sociales, materiales, manteniendo el accidente y lo incierto como un pilar, no como un peso negativo. Apoyándose en comentarios de creativos como Paul Virilio, Victor Margolin y autoras como Hanna Arendt  y Julieta Cabrera Moreno, el texto propone diseñar entre lo que existe, lo que existió y lo que podría existir desde la acción, la resignificación para del diseñador como creador absoluto, convirtiéndose en escucha y traductor simbólico que ensaya futuros en lugar de imponerlos.

Palabras clave: Diseño, imaginación, futuro, accidente, pluralidad.

 

 

El futuro no puede asegurarse mágicamente manifestándose, mucho menos mediante una planificación determinista, pero entonces, ¿cómo interviene el diseño en la construcción del futuro sin caer en la ilusión de control absoluto? El diseño es capaz de construir futuros desarrollados a partir de metodologías que impulsen la calidad del mundo dentro de los límites estructurales, considerando a la imaginación, la incertidumbre y el accidente como parte constitutiva de los sistemas en los que coexiste.

El diseño explora desde la conciencia, exigiendo una facultad nueva, la imaginación, revisemos su descripción según varios autores: El filósofo británico Chesterton, la han descrito como una capacidad que dota al humano de omnipotencia creadora (Ahlquist, 2021), mientras que el concepto de imaginación de Marie-France Begué, apunta a las experiencias vividas que se categorizan en de lo pasado a lo futuro, revelando nuestro inconsciente que es un universo de posibilidades que supera el lenguaje, un nexo entre el hombre y el mundo (Carabajal & National University of Jujuy, San Salvador de Jujuy, Argentina, 2002).

Víctor Margolin, profesor emérito de Historia del Diseño en la Universidad de Illinois, Chicago, sostiene que los diseñadores ocupan un espacio dinámico entre el mundo que es y el mundo que podría ser (Margolin, 2009). Comprendemos así a la imaginación como una estructura que propone, visualiza y encarna las ideas.

Stuart Candy, futurista y diseñador australiano, complementa esta idea al señalar que el diseño puede materializar discursos anticipatorios, convirtiendo imágenes e hipótesis en experiencias tangibles (Cabrera Moreno, 2022). En otras palabras, quienes imaginan dan nacimiento a figuraciones salvajes al espacio y tiempo, más allá del mercado, el capitalismo o de los gobiernos autoritarios. 

Vemos así que quienes imaginan juegan con la nada infinita. Una prueba de ello es el proceso básico para ilustrar: antes de trazar, intercede el presente como la superficie a llenar; luego la mente ordena el pasado en las habilidades aprendidas para representar la imagen, posterior, el futuro con la función que se anhela conseguir. Este proceso también es aplicable a la arquitectura; se tiene el área, se imagina  un prototipo de obra que cumpla con las necesidades urbanas, se somete a pruebas para asegurar su función. La fantasía transgredió a lo real.

Esta tensión entre lo efímero y lo duradero es precisamente lo que Hannah Arendt nos ayuda a discernir con sus conceptos de fabricación y acción. La fabricación produce objetos útiles y definidos; es el medio para obtener algo, su uso el fin para ser fabricado; la acción, en cambio, es humanamente expresiva y colectiva, no hace algo, sino hace a alguien. Es impredecible e implica decisión. La acción permite a la humanidad ser iguales al compartir la capacidad de actuar y al mismo tiempo, ser diferentes por nuestros intereses e identidades (Riera Díaz, 2011).

 

¿Qué pasaría si diseñamos desde la acción en lugar de la fabricación? El diseño tendría participación comunal, desplazando el modelo tecnocrático y permitiendo la complementariedad de saberes que generen futuros con nuevos símbolos, colores y formas, surgiendo así también, el perdón a las ineficiencias del pasado. Es verdad que toda acción es impredecible e infinita.

Arendt piensa que su capacidad de irrumpir procesos sociales, naturales e históricos de manera irreversible, no es una fatalidad, más bien, una oportunidad de asumir responsabilidad sobre nuestro actuar (Riera Díaz, 2011).

Un ejemplo de esta integración entre acción y diseño es la señalética del sistema de movilidad en la Ciudad de México. Aunque responde a la necesidad de ser interpretada por una diversidad de usuarios, actualmente se ve limitada ante el crecimiento urbano, añadiendo capas de colores, líneas y letras sobre una estructura antes establecida generando limitación en su lectura, menos claridad y flexibilidad a nuevas expansiones de transporte. Sí su diseño se hubiera concebido desde una lógica adaptable, habría anticipado cambios y futuros accidentes como el crecimiento poblacional adecuando su evolución hacia necesidades colectivas posteriores, reconociendo una ciudad mutable. Esta apertura al error permite diseñar iconos que respondan a diferentes contextos, pensando en diseños “inacabados” para la posteridad. 

Reconocer la imprecisión del futuro en el quehacer creativo no es resignación, es la capacidad de pensar con audacia ante escenarios desafiantes que enriquezcan las situaciones tecnológicas y culturales de la cotidianidad. Parafraseando al arquitecto y urbanista Paul Virilio, al diseñar un objeto, también se diseña su accidente (D., 2012). El error no siempre es ineptitud o incapacidad de quien diseñe; sino señal de transformación. Si integramos lo impredecible, los resultados se alejan del colapso, pues aquello que no anticipamos nos impulsa a generar nuevas respuestas ante las crisis. 

La incertidumbre y el accidente reinterpretan el rol de la materialidad, la visualización y la experimentación. Pensemos en resolver el futuro, razonando desde lo inesperado, lo que no ocurre siempre,  como un medio que amplifica la ignorancia en favor del conocimiento individual. ¿Y si las casas resistieran a los huracanes no por sus materiales, sino por ser subterráneas, permitiendo el paso del fenómeno sin atentar contra los habitantes?

 

Conclusión

En lugar de anticipar únicamente lo probable, la libre imaginación crea futuros innovadores no desde el control efímero del presente, sino en coexistencia con lo incierto. Las narrativas adaptan símbolos de nuestras experiencias pasadas que distinguen, en el presente, lo incógnito de nuestra mente resultando en un campo fértil para la innovación del futuro.

Al generar una perspectiva del diseño donde el producto sean artefactos duraderos para un futuro compartido exige al diseñador crear objetos sin ensombrecer ante sus errores, producir desde la escucha activa e integrarse a nuevos relatos colectivos y éticos. Configura al diseño para que ancestros y sucesores no sólo resuelvan complicaciones técnicas, sino intervengan en marcos culturales y sociales con proyección para el mañana. Considerar estos límites no significa aceptar pasivamente las condiciones dadas, sino comprender el marco para intervenir. No obstante, no todo límite opera de manera positiva, los derivados de estructuras injustas o modelos violentos, deben transformarse.

¿Qué incertidumbres elegiremos como brújula para la innovación de nuestro mañana? ¿Puede el diseño desprenderse de sus cualidades de fabricación y asemejarse a las de la acción? Estas son preguntas abiertas para futuros diálogos, no sólo para diseñadores y usuarios, sino entre humanos.

 

 

Referencias bibliográficas

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Yultzi Pérez

Yultzi Pérez, conocida en redes como “_korazoncito_”, inspirada desde la infancia por la potencia narrativa de Las Brujas de Roald Dahl ilustrado por Quentin Blake, se formó como diseñadora en comunicación visual en la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM, complementando sus estudios en talleres interdisciplinarios de instituciones como el CENART. Su práctica integra ilustración y diseño, oscilando entre lo realista y lo fantástico.

Ha colaborado en proyectos de comunicación visual para públicos minorizados y empresas ambientales, abordando el diseño desde una perspectiva crítica e interdisciplinaria que busca generar reflexión y ensayar futuros posibles por lo que concibe a la imagen como un medio para construir mundos, cuestionar realidades y abrir espacios de diálogo.

Licencia Creative Commons Atribución, No Comercial, Sin Derivadas (CC-BY-NC-ND). 

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